La Inteligencia Emocional es una
competencia fundamental en cualquier ámbito de la vida, en nuestras relaciones,
pero se manifiesta de forma particular en nuestro trabajo. Una persona, un
equipo emocionalmente maduro tiene muchas posibilidades de triunfar en sus
objetivos, razón por la cual es importante que la empresa contemple la gestión
de la inteligencia emocional.
Desde el inicio, en el proceso de
selección de candidatos debemos conocer las motivaciones que cada persona tiene
en relación al puesto y a la empresa. ¿Qué expectativas tiene? ¿Qué dudas? En la
entrevista el componente técnico es sin duda importante pero no lo es menos el
emocional: la alegría, la incertidumbre, el entusiasmo... nos darán mucha
información sobre el candidato y su eficacia en el puesto y en el equipo una
vez se ha incorporado a la organización.
A veces sucede que el empleado se frustra o
tiene miedo a la pérdida del puesto: en ese caso la situación del empleado puede
empeorar y perjudicará seriamente su salud al mismo tiempo que su eficiencia en
el puesto. La responsabilidad de que no suceda esto es compartida entre el jefe
y el propio empleado. Dependiendo de cómo utilicen la inteligencia emocional
unos y otros.
La persona que utiliza la inteligencia emocional tiene claras sus
motivaciones y alberga una confianza en sí misma que le ayuda a crecer allí
donde estén.
El psicólogo Daniel Goleman
concluyó que, independientemente del puesto que ocupan dentro de una compañía,
las personas felices en sus puestos son aquellas que tienen una inteligencia
emocional elevada, conciencia emocional, valoración adecuada de ellos mismos,
automotivación, autocontrol y empatía.
Es necesario que los mandos
intermedios, los empresarios trabajen la inteligencia emocional. Por ejemplo,
ocurre a menudo que la relación emocional entre un jefe y un empleado no es del
todo constructiva, bien porque no hay confianza o bien porque hay demasiada
confianza. Seguro que hemos visto mil veces comportamiento como las continuas broncas jefe-trabajador... y que cada uno le hecha la culpa al otro..... Es un círculo vicioso que nadie rompe.
Por concluir, ¿cómo se
puede desde la Inteligencia Emocional trabajar las emociones de un equipo para
que éste no tropiece? La solución pasa por una toma de conciencia del modo en
el que se relacionan, enseñarles, acompañarles en el proceso de relación y de
comunicación. Para unos y otros, jefes y empleados, es básico que aprendan a
comunicar claramente sin juzgar, que confirmen que la otra persona ha
comprendido el mensaje y que se consensúen las directrices.
Mensajes claros, escucha,
comprensión, respeto, amabilidad y consenso. Con esta receta basada en los
fundamentos de la inteligencia emocional, los éxitos de una compañía y de su
departamento de Recursos Humanos llegarán solos. ¿qué opinas? ¿es tan fácil?
GRACIAS







